Cambiar el coche o solo el motor

Rate this post

Cuando compramos un coche todo es felicidad, ese olor que expiden los vehículos sacados de agencia es símbolo de triunfo, porque es una meta que muchos nos trazamos una vez que empezamos a tener una vida productiva económica. Seguro sacrificamos muchas cosas con el objetivo en mente de llegar a ser dueños, si bien no del automóvil de nuestros sueños, al menos de uno confortable y acorde a nuestras necesidades y posibilidades.

Recorrer las vías con ese coche nos llena de orgullo, lucirlo como un trofeo y reafirmar que aquello que nos propongamos se puede hacer realidad con constancia y dedicación, aunque, como dijimos anteriormente, también implica sacrificios.

Pero tener un vehículo no significa el fin del camino, es una parte importante del trayecto, pero de allí en adelante vendrán buenos momentos y otros no tan agradables. Nadie puede negar las comodidades que genera tener un coche propio y lo oportuno que resulta, especialmente cuando se trata de atender alguna emergencia. No obstante, todo el tiempo no será color de rosa.

Por mucho que lo cuidemos y estemos pendientes de los mantenimientos que recomienda el fabricante o el mecánico de confianza que se elija, tarde o temprano, llegará el momento en el cual no solo serán acciones preventivas, sino que se harán presente las indeseables reparaciones correctivas.

Es cuestión de tiempo

Hay que estar mentalizado y preparado para afrontar que el uso y otra serie de factores traerán como consecuencia la necesidad de proceder a los recambios de piezas. Incluso cuando esto se retrasa, lo más probable es que, el problema se agrandará. Y con el paso del tiempo serán varios los repuestos que se vean afectados.

Si no se cuenta con la factibilidad económica para acometer tales gastos, hay que buscar alternativas, o tenerlo aparcado hasta que se puede hacer la inversión pertinente. Pues de rodarlo mientras tenga fallas aumentará el riesgo de sufrir accidentes de tráfico o de agravar la situación del vehículo.

Quienes hacen caso omiso a todos estos consejos, lo pueden pagar después muy caro. Por ejemplo, una simple fuga de aceite del motor por desgaste de una empacadura o estopera, hará que el motor sufra, se recaliente y se perjudique el funcionamiento y piezas internas. Con suerte todo se podrá reparar, pero en algunos casos el mal se torna tan grave que tendrá que reemplazarse.

Si esto ocurre hay que sacar cuentas si sale mejor comprar otro motor o vender el coche e invertir en uno nuevo. En todo caso, nunca está demás consultar la web motoresdesegundamano.