Nunca sabemos lo que nos puede deparar el futuro

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El verano es lo que tiene que nos gusta salir y disfrutar mucho, además siempre está lleno de fiestas, ferias a las que todos queremos asistir y no nos queremos perder por nada del mundo. Es justo lo que me pasa a mí que me gusta abarcarlo todo y no perderme nada, por eso es que cada feria o fiesta que acontece cerca de mi ciudad allí que nos vamos de cabeza, solo que este año me ha salido cara la fiesta y os cuento el porqué. Justo comenzaban ese fin de semana las fiestas, por supuesto la zona de botellón iba a estar completa y nosotros no podíamos faltar, por supuesto yo el coche lo dejaba en un sitio estacionado y hasta que no me encontrara sobrio no se me ocurría conducirlo,  para eso siempre he tenido mucha cabeza he de reconocerlo. Pues nada deseando que llegara el viernes era una hora escasa lo que tardábamos en llegar y después del trabajo para allá que fuimos sin más, eran alrededor de las diez y dejé el coche detrás de unas viviendas de protección oficial me pareció que como vivía gente estaría mucho más resguardada.

Nos fuimos a la zona del botellón y allí se quedó el coche, teníamos incluso donde dormir en el caso de que hiciera falta así que no me preocupe demasiado. Mientras la noche sucedía entre bailes y demás jolgorio hubo algo que me llamo mucho la atención un grupo de chicos no paraba de murmurar entre ellos y señalarme con el dedo, yo la verdad que no quise prestar mucha atención ya que nunca se sabe igual estaban buscando bronca, y el de fuera era el idóneo para provocarla, por supuesto no había ido allí a eso e intenté no prestar más atención. No habían pasado cinco minuto cuando veo que vienen hacia a mí hacia el grupo en el que estaba, pensé lo peor, de momento uno de ellos me preguntó si el coche estacionado en aquel lugar era mío y yo le dije que sí, enseguida me dijo que tenía un problema y es que unos chicos del barrio habían ido a desguazar coche y que cuando llegara me encontraría con lo peor, por suerte llegamos a tiempo y solo se habían llevado un retrovisor, parece que alguien los avisó de que íbamos para allá, me fui por patas de allí y creo que no volveré nunca más.